Capítulo 5 – El tipo

Cuando se introdujo la bala en mi cuerpo, sentí cómo rompía mis huesos, pero pasé a otro estado. Dejé de sentir el resto de mi cuerpo y vi desde otro lugar todos los hechos. Siento que no existen ni deudores ni acreedores, ni verdugos ni víctimas. Que la única víctima de todo eso es la sociedad.

Pero yo no puedo sentir cómo pensaba, porque yo no soy yo, aunque mi cuerpo está vivo. Por eso sé que sólo resta un tiempo para poder tener otra forma de conciencia. Desde aquí veo las cosas igual que antes, pero tienen otro…

Ya no tengo sensaciones de frío o de calor, ya no tengo sensaciones de bien o de mal, tampoco tengo sensaciones de justicia o injusticia, de amor o de odio. Eso me permite analizar lo que impulsó a ese hombre a actuar así.

Y recuerdo las veces que yo mismo le había encargado pegarle una paliza a los gitanos que viven en la otra punta del pueblo. Y cómo después vino flamante, con otros amigotes con las manos ensangrentadas. Pero ahora, me la tenía jurada y yo lo sabía. Cuando le conté a la policía lo que necesitaban saber para que me pusieran la fianza prometida. Y alguien tenía que caer y tuvo que caer.

Desde este lugar también puedo ver la realidad de mi padre. En el fondo es bueno. Tiene perdido en el fondo de su corazón, debajo de unas cien mil monedas de duro hierro un poco de alma humana. Pero no porque sea un hombre de negocios turbios, sino por la forma en que me trató. La única realidad que conocí fue a través de sus ojos y mi madre siempre protegiéndome, pero no pudiendo enfrentarse a mi padre. Las amenazas, los mejores colegios, todos los caprichos. Yo pido, se me otorga. Yo hablo, se me escucha. Yo quiero, siempre la misma historia.

Pero ahora me veo con la garganta destrozada. No sé qué vendrá después pero esto no lo quiero: coma profundo. Estos imbéciles se creen que el coma profundo es el coma de la mente. Y esta sigue trabajando. Coma profundo! Qué saben de coma o no coma. Cuando no pueden explicar una cosa, le dan nombres importantes. Para que los que supuestamente no entienden se asombren y no puedan decir nada. Porque las ideas concretas, aquellas ideas que nacen de la razón, siempre van a ser preferidas entre los que ostentan tener la verdad.

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