La minería de hoy en el desarrollo sustentable – Artículo completo

Introducción

En la actualidad existe un debate encendido entre quienes están a favor y quienes están en contra de la minería. Se diría que es un debate entre los ecologistas y los mineros, pero toda la sociedad está, poco a poco, participando e incorporándose a la discusión. Es absolutamente necesario que ocurra.

Sin embargo, existe un problema de base para que este debate se complete con éxito y es la falta de información por parte de la sociedad. Esto permite un manejo discrecional de grupos que, aunque tengan la mejor intención, incorporan datos incompletos o errados y en algunos casos, tergiversados.

En el imaginario colectivo, los mineros son “los malos” y los ecologistas “los buenos”. Sería mejor partir del supuesto de que no hay ni buenos ni malos, sino que cada grupo defiende sus propios intereses.

Los datos de la realidad nos ofrece la posibilidad de jugar con ellos de forma que expresados de una manera particular logran lo que nosotros queremos que digan. Por ejemplo, si nosotros tomados un período corto de tiempo para la variación del nivel del mar en un punto determinado del planeta, podríamos asociarlo a una serie de acciones y decir son estas acciones las que producen la variación. Pero si extendemos el período, podemos encontrarnos con la sorpresa que este fenómeno ha estado ocurriendo en los últimos miles de años con una determinada periodicidad. Muchos de los factores que influyen no tenemos todavía la capacidad de estudiarlos o simplemente no los tuvimos en cuenta.

En su libro “El ambientalista escéptico”, Bjorn Lomborg (Lomborg, 2001) escribe “La exageración flagrante sobre el deterioro ambiental asusta a todos y lleva a las personas a gastar recursos y enfocar la atanción en problemas inexistentes mientras ignoran los problemas reales. ¿Por qué continúan estos grupos desinformando al público? Bien, para empezar, ellos deben su misma existencia -y su financiación- a la amenaza permanente de estos problemas. En otras palabras, mientras peor parezcan ser los problemas, más importantes parecerán los grupos que los estudian y oponen”. “Los ambientalistas tienen un aliado diligente en su campaña del susto: los medios de comunicación. Los centros de noticias siempre están en búsqueda de una historia tan aterradora que el público potencial no puede permitirse el perdérsela; y los ambientalistas proporcionan diariamente tal atractivo”.

Continúa diciendo, “Usando este marco, uno comprenderá pronto que la premisa de que el crecimiento económico necesariamente mina el ambiente es una falacia. No hay eleccción siimple entre el bienestar económico y la protección ambiental. El desarrollo ambiental a menudo es el resultado del desarrollo económico, dado que un ingreso más alto proporciona a las personas el lujo de preocuparse por el ambiente”.

¿Será una exageración? ¿U otra forma de ver la misma realidad?

La sociedad que queremos

La pelea entre ecologistas y mineros, quizás debería transformarse en un debate acerca de la sociedad que queremos.

Los que no quieren la minería, puede que no la quieran porque les afecta directamente: por ejemplo, si van a hacer un pozo enorme cerca de tu casa (Caso Esquel). Entonces la reacción es: NO! No quiero un pozo en el fondo de mi casa! Se oponen, con justa razón y absolutamente entendible. Pero también se oponen a que lo hagan en cualquier otro lugar, que también es entendible, pero… ya no suena tan lógico. ¿Por qué? ¿Estamos dispuestos entonces, a vivir sin minería?

Si la respuesta es SI, debemos también estar dispuestos a vivir en otro tipo de sociedad. Será una sociedad en la que no podremos comunicarnos como lo hacemos hoy, porque simplemente no habrá cables por donde pase la electricidad, ni pensar en satélites, ni trenes, ni coches, ni computadoras, ni casas, ni jacuzzi, ni guitarras… y la lista se haría interminable.

La minería de hoy es el reflejo de la sociedad que tenemos. El debate debe incluir este aspecto. De la misma forma que no podemos elegir si queremos o si no queremos la basura, sino la forma en que vamos a proceder con ella.

El debate no será si la minería debe o no debe existir, sino más bien cómo se debe practicar y cómo vamos a controlar que las cosas se hagan bien para que el impacto sea el menor posible. Porque aquí hay que ser bien clarito: la minería es una industria que impacta, y fuerte.

Aquí debemos dejar entrar un poco al Estado, que es quien debe controlar y monitorear los estudios tendientes al cuidado del ambiente. Para ello se debaten, se promulgan y se aplican leyes. Y en el caso de la minería, es la única industria que tiene una ley ambiental específicamente hecha para el sector (Ley 24.585 del año 1995). Pero es el Estado capaz de controlar y monitorear? Una pregunta que tiene muchas respuestas: Si, a veces, no puede, no quiere, no le interesa, No.

Para acercarnos a una solución del problema debemos entender un poco más cómo funciona la industria minera y cuáles son sus intereses, o por lo menos algunos de ellos.

La industria minera

Una particularidad de la industria extractiva, como la minería y la industria petrolera es que no elijen el lugar donde se van a instalar. El mineral lo ha “elegido” previamente y es allí donde hay que desarrollar la tarea.

Paisajes mineros

Open pit en Cerro Vanguardia, Santa Cruz

Otro aspecto que comparten ambas industrias es que el nogocio minero es de alto riesgo. ¿Qué significa “alto riesgo”? Simplemente que se necesitan grandes cantidades de dinero para desarrollar un proyecto y las posibilidades que este proyecto funcione es de 1 en 100. En otras palabras, de 100 proyecto de exploración, sólo uno llega a explotarse. Por supuesto que el desarrollo de un proyecto es paulatino y la inversión de capitales se incrementa a medida que se incrementan las evidencias a favor de un proyecto. En el medio existen un sinnúmero de negocios de compra y venta de la misma forma que un inmueble.

Básicamente, cuando alguien encuentra un indicio o presencia de minerales en una zona, lo declara a las autoridades y tiene el derecho a explorar. La inversión se va haciendo en forma paulatina, desde unas simples muestras de superficie hasta llegar a las perforaciones en busca de una evidencia segura y la consiguiente medición de reservas. Sólo cuando la situación es segura (y nunca se puede asegurar el 100%), entran en juego los grandes capitales para la construcción del yacimiento y la explotación del mineral.

El interés de los mineros es puramente económico. El minero no hace minería porque le gusta hacer un agujero en la tierra y dejar desechos a generaciones futuras. Su objetivo es otro: extraer los recursos minerales que la sociedad necesita para vivir y ganar dinero con eso. Para lograr eso, necesita hacer lo que hace, con toda la complejidad que este proceso tiene.

acopio mineral

Acopio de mineral en Cerro Vanguardia, Santa Cruz

La explotación de los minerales es tan antigua como el hombre. Desde la edad de piedra (su propio nombre nos habla de minería), el hombre ha necesitado de los recursos minerales y los ha utilizado. No sólo con un propósito práctico (fabricar viviendas, utensillos o armas), sino también con un espíritu creativo (pintura, escultura o decoración).

Mientras el planeta estaba poblado por unos pocos, la explotación de los recursos causaba un impacto desdeñable en la superficie terrestre. Pero a partir de un cambio de paradigma, de pasar de una sociedad cazadora-recolectora y nómada a una sociedad agrícola y sedentaria, esta misma sociedad necesitó de más recursos y formas más complejas de extraer los minerales en mayor cantidad.

Pero el desarrollo industrial se produce todavía con la idea de que los recursos eran, aunque finitos, casi ilimitados y que el impacto producido por su explotación era nulo o a lo sumo reversible. La idea era que la propia Tierra se encargaría de los desechos.

Hoy somos absolutamente concientes que esto no es así y la única forma de equilibrar la ecuación es ir hasta el fondo de la cuestión. No hay marcha atrás en este proceso.

Es como si en un momento determinado la sociedad hubiera pensado que podía volar y hubiera saltado al vacío. Mientras caemos, no nos damos cuenta que lo hacemos, porque vamos todos a la misma velocidad. Es necesario ver esta situación desde afuera, tomando una referencia.

Pero si aceptamos la analogía de una sociedad cayendo al vacío, podremos también aceptar que tenemos una única oportunidad que es utilizar nuestras propias herramientas para desarrollar la el instrumento de vuelo. Esto incluye el desarrollo de nuevas tecnologías y el uso de todos los recursos de los que disponemos, humanos, naturales y tecnológicos.

Hoy, como sociedad e individuos, ¿estamos dispuestos a vivir como nuestros ancestros? ¿O queremos seguir viviendo igual que ahora, pero que los agujeros y los desechos no los entierren en nuestro jardín?

Necesariamente debemos llegar a un entendimiento.

La falta de información normalmente lleva a equívocos. Si tomo una decisión, es mejor que conozca las amenazas a las que puedo estar expuesto y también los beneficios posibles. Mejor es que sepa las oportunidades que puedo tener o las que puede tener la comunidad en la que estoy inmerso. La realidad cambia en cada lugar dependiendo de las alternativas económicas presentes.

Los impactos de la minería

Existen mucos impactos en la industria minera, pero ninguno de ellos alcanza el renombre del cianuro. Lo llamo “renombre” y no envargadura porque la realidad es que el cianuro no alcanza a impactar fuertemente el ambiente. El manejo del cianuro, está controlado de forma que su manejo es seguro y eficiente. Pero no le corresponde a la minería solamente controlarlo ya que sólo utiliza el 10% del cianuro de la industria en general.

Lo más peligroso del cianuro es no conocerlo ni saber cómo valorarlo. Para esto, la industria minera, varias organizaciones, universidades y otros organismos públicos generaron en el año 2000 un Código para el uso del cianuro en la industria minera llamado Código Internacional para el manejo del Cianuro. Este código es actualizado en forma permanente y, al igual que ocurre en otras normas internacionales, para obtener su certificación es necesario cumplir con todos los pasos, sin excepción.

El mayor impacto en la minería, a diferencia de lo que la mayoría de la gente piensa, lo constituye la propia extracción del mineral. La minería a cielo abierto genera grandes pozos que en muchos casos superan el kilómetro de diámetro y algunos alcanzan los 1000 metros de profundidad, como la ya abandonada Mina de Diamantes de Kimberley.

En Argentina tenemos varias minas a cielo abierto de grandes dimensiones. Sólo por mencionar algunas: Mina Alumbrera, en Catamarca, que explota oro y cobre.

Mina Alumbrera, Catamarca

Mina Alumbrera, Catamarca

En el sur de nuestro país está Cerro Vanguardia, que explota oro y plata. Si bien los “open pits”, como se los llama en inglés, no son muy grandes, la característica que el mineral se encuentra en vetas, hace que haya unos 30 de ellos.

Open pit Cerro Vanguardia, Santa Cruz

Open pit Cerro Vanguardia, Santa Cruz

Desde el punto de vista ambiental, volver a su condición inicial haría inviable la explotación del mineral por los costos que esto involucra. Sin embargo, los lugares de explotación están ubicados por lo general, en lugares alejados de sectores poblados y esto minimiza su impacto.

Gran parte del material extraído es estéril, es decir que no contiene mineral o contiene muy poco, por lo que se acumula en determinados lugares llamados escombreras. En la foto anterior, se puede apreciar el lugar de la explotación y la escombrera a su lado. Estas constituyen un impacto visual significativo y pueden ser reconocidas desde lejos, pero no constituyen un peligro potencial para la gente debido a que son inertes.

Es diferente el caso de los diques de cola, que son diques específicamente diseñados para acumular todo el residuo del tratamiento del mineral. Estos lugares son monitoreados de forma periódica para que, en el caso de que existiera alguna fuga de material o de elementos nocivos para el ambiente, se accionen los mecanismos de seguridad que evitan que se extienda más allá de los límites establecidos para que no respresenten riesgo para la flora y la fauna.

En estos diques se pueden encontrar todos los elementos utilizados en el tratamiento en la planta y que incluyen el cianuro, en aquellos yacimiento que lo utilizan. Es muy importante resaltar que la cantidad de cianuro máxima permitida por la ley en estos diques no excede los 50 ppm y que normalmente el contenido es aproximadamente 15 ppm. Para tener una idea comparativa, el humo del cigarrillo contiene unos 8 ppm de cianuro. También los diques están rodeados de cercas perimetrales que impiden el ingreso de fauna terrestre y ahuyentadores auditivos para evitar que las aves no se acerquen. En muchos casos estos diques están cubiertos por boyas flotantes que impiden en forma efectiva que incluyo por descuido algún animal toque el agua contaminada.

La biodegradación del cianuro es la base de los sistemas de tratamiento de los efluentes residuales industriales, como los utilizados por las principales empresas mineras. Un dato importante a tener en cuenta es que la minería actual debe cumplir una serie de normas reglamentadas por la ley entre las que se incluye el cierre de las minas, que en muchos casos, donde el yacimiento se encuentra cercano a los centros poblados, suelen utilizarse para distintos fines que incluyen los de entretenimiento y deporte.

La minería genera divisas, no sólo a quienes explotan el yacimiento. Existen muchos beneficios directos e indirectos y la mayor parte de los beneficiarios son habitantes de los alrededores del yacimiento. Los sueldos de la industria minera son superiores a la mayor parte de las industrias, exceptuando la petrolera, cuyos montos son históricamente más altos. También es cierto que los regímenes laborales de los petroleros y mineros son más duros y sacrificados que otras industrias.

Citando un artículo escrito por Phelim McAleer, aparecido en el Denver post hace unos días: “la minería es hoy en día uno de los negocios más reglamentados del mundo. Los bancos no prestan, las compañías de seguro no aseguran y los gobiernos no dan licencias a compañías que quieran abrir minas inseguras o que contaminen”.

Distintos puntos de vista

En definitiva, lo que tenemos que preguntarnos como sociedad es el tipo de sociedad que queremos. Como consecuencia de esta elección, podremos elegir si queremos o no minería. Pero habrá que tener en cuenta que existe una dependencia total de la minería por la forma que estamos acostumbrados a vivir. Si estamos conformes viviendo en casas de material (piedra caliza, arcilla, feldespato, cuarzo, cobre, plomo, etc.), utilizando transporte como trenes, ómnibus, autos y aviones (hierro, aluminio, molibdeno, carbono, etc.), comunicándonos por teléfonos, computadoras, internet (cobre, plata, oro, tungsteno, etc.) y para todo esto necesitamos energía (carbón, petróleo y agua).

Mi conclusión es que debemos pensar cómo encarar un buen control de la industria minera y de cualquier otra. Hacernos responsables en cada lugar y en cada puesto de trabajo que las normas se cumplan, hasta donde alcancemos, que no será poco. Debemos informarnos de cómo funciona para evitar que nos manejen como a ovejas, tanto de un lado como del otro.

Cerro Vanguardia, Santa Cruz

Cerro Vanguardia, Santa Cruz

Hoy hablamos de “desarrollo sustentable”, de un desarrollo tecnológico que nos permita mejorar, no sólo nuestra forma de vida personal, sino la de toda la sociedad. De un cuidado responsable del ambiente que nos permita ejercer controles efectivos, pero también que nos permita trabajar y seguir produciendo.

Poco a poco podremos ir avanzando en nuevos procesos que nos permitan reutilizar los elementos que hoy necesitamos extraer de la tierra y que se van agotando. Hoy por hoy, el cianuro es la forma más barata para el tratamiento de oro y plata, pero la industria minera está trabajando para encontrar un sustituto que sea más económico y mejor ambientalmente hablando.

Entonces la discusión minería sí o minería no, deberá transformarse para dar lugar a preguntas para los que quieren minería, pero también para los que no la quieren. Cada proyecto en particular tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Es necesario plantear la discusión sobre bases de conocimiento firmes y que todas las personas involucradas tomen la palabra.

La sociedad de hoy no es una sociedad ideal, tal como muchos de nosotros soñamos. Es por momentos una sociedad que está en caída libre y que no se da cuenta. El desarrollo sostenible es simplemente esa herramienta que tal vez nos permita aprender a volar.

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Ferrero, Marcelo. 2007. “La minería de hoy en el desarrollo sustentable”. Propuestas para la Sociedad, el Gobierno y la Producción. Universidad Nacional de La Matanza. Año X – Nº 14 – pp. 179-184.

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2 respuestas a La minería de hoy en el desarrollo sustentable – Artículo completo

  1. marceloferrero dijo:

    Hola Eduardo, estoy de acuerdo con el hecho de que explotemos nuestros propios recursos. La nacionalización es un tema más profundo, más político, implica muchas cosas más que son necesarias en una discusión y no tengo el conocimiento para poder tomar una determinación. De tener una postura de nacionalización, no podríamos pensar en tener negocios fuera de nuestro país, por el mismo principio, no? Pero es una discusión que es necesaria. Hoy, las empresas trabajan legalmente, pero con un poco de esfuerzo económico, tenemos los recursos de todo tipo para hacerlo. Falta la voluntad política y de los empresarios. Habría gente dispuesta a invertir en negocios de tanto riesgo? Podríamos hacer una encuesta en estas mismas páginas. Pero el debate está lanzado y agradezco mucho tus comentarios porque expresan un cuidado por lo nuestro. Saludos. Marcelo

  2. Eduardo dijo:

    El articulo esta muy bueno. Habría que incluir en la discusión, a quien le corresponde explotar las minas en la Argentina y si Argentina puede o tiene los recursos económicos y tecnológicos para hacerlo. La sensación es que las empresas extranjeras, se llevan todo, a un costo muy bajo, en poco tiempo (30 años) se van y nos dejan un montón de problemas. Esto es así. Y en el caso de que Argentina nacionalice la minería, esta daría más beneficios y cubriría a los damnificados que las empresas extranjeras.

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