Recuerdos de la Antártida (14): Volviendo al pago – Final (2 de diciembre)

2 de diciembre, lunes. Marambio

Llegamos a Marambio hace ya dos días, el sábado 30 de noviembre a las 12,30 hs.  Partimos no sin cierta tristeza despidiendo a Jorge, Claudio y Gabriel en la casa, Naím en Meteorología, Guzy y Marko en la base del glaciar y Rudy y Villa en el glaciar.  Nos recibieron Hildo, Alfonso, Carlitos Sosa y el Cucu, que ya había hablado por las habitaciones.

El clima es que todo el mundo “está ido”.  La dotación afeitada, pelada y con todo el equipo hecho.  Embalaremos todo en estos días y tendremos listo el equipo para el 6 a la madrugada.  Dicen que el LAN sale de Palomar el 5 a la tarde.

Ayer con Alejandro fuimos caminando hasta cerca del campamento yanky, no lleguamos pero recogí muy lindas muestras, entre ellas un ammonite probablemente Pachydiscus ootecodensis.

Un viaje con algún susto. El día estaba muy frío, unos 15 bajo cero de sensación térmica a pesar que estaba mejorando el tiempo. Caminamos con Alejandro a la remota y si bien estábamos abrigados se sentía el frío antártico. A pesar de eso, la caminata nos hizo transpirar y cuando llegamos a la estación, vimos que estaba la puerta sellada con un bloque de hielo. Normalmente estas estaciones no tienen llave, para que quien llegue pueda entrar y utilizar las instalaciones. Suele haber algo de comida y algunos elementos para calentarse. Tardamos un rato en quitar el hielo con la piqueta y finalmente entramos. Todo era desolación y barbarie. Encontramos alguna lata, pero la verdad es que estaba muy abandonada. Alejandro se sacó los mitones y los guantes porque realmente la caminata nos había hecho entrar en calor. Estuvimos un rato y al estar abrigados del viento, la temperatura no se sentía mucho. Al estar tocando todo y mirando de pronto Alejandro sintió que las manos se le habían enfriado mucho, tanto que no sentía la punta de los dedos.

Cuando agarró los guantes y los mitones que había dejado sobre la mesa estaban congelados. Realmente Alejandro no es un tipo de amedrentarse, pero se lo notaba un poco nervioso por no poder calentar sus manos, metiéndolas en la campera y todo, no tomaban calor. Decidimos salir muy rápido y volver a la Base, unos 5 kilómetros hacia el norte. Pero la cosa se complicó cuando bajó una niebla cerrada. Empezamos a caminar hacia donde creíamos que estaba la base, pero todo era muy parecido. Anduvimos un rato perdidos y Ale seguía con sus manos congeladas. Cuando creímos que estábamos en la vía, delante nuestro se nos presentó un río congelado con una pendiente fuerte. Imposible pasar sin resbalarse y hacer culopatín hasta el mar.  Se estaba haciendo tarde y el frío se hacía sentir más fuerte, quizás los nervios nos hacían pensar de más. La cuestión es que agarré la piqueta y fui picando el hielo construyendo una especie de pasadizo para ir poniendo los pies. Fueron unos 25 metros que parecieron 25 kilómetros. Pero finalmente llegamos al otro lado y ya la niebla se había levantado un poco.

Antártida nos tenía reservada una pequeña despedida.

3 de diciembre, martes.

Hoy salimos con Aldo para el lado del sur.  Caminamos hasta las cruces el primer día y llegamos al mar y de allí bajamos hasta el campamento yanqui del cual no quedan nada más que los rastros.  Cada visitador ha llevado su souvenir.  Aldo alzó lo que quedaba de una carpa y pudimos hallar un fósforo que prendió un par de cigarrillos que anhelábamos.  También encontramos algunas muestras que no tenían mayor valor recolectadas por esta gente.  Después volvimos y como siempre se hizo pesado, no tanto como el primer día que me traía cargado de muestras.

Marambio se hace distinto hoy.  La depre, el silencio nos abruma un poco a todos.  Estos dos días se han pasado rápido por el viaje a buscar fósiles.  Hoy vamos a empaquetar todo lo que tenemos aquí incluso las cosas que nos dejó Rudy.

Todo se avecina.  Ya la vuelta al pago no es una idea sino que pronto estaré trabajando en la cuevita.  Espero que el clima del Museo sea bueno en todo sentido ya que voy con ganas de hacer cosas.  Me siento extraño, alejado del Museo, como que todavía no estoy incluído en él.  Pienso que es principalmente por estos meses sin contacto.  Por sentir los preparativos de la campaña lejos de mi.  Creo que se irá revirtiendo la situación a medida que el trabajo aumente y pasen los días.  Espero que el tiempo transcurrido no haga que me sienta demasiado extraño porque puede ser peligroso.  En otras palabras, me tengo que meter en tema lo antes posible.  Se que mi viaje aquí es parte de lo que el MT quiere y necesita, pero de todos modos no puede nadie abstenerse de una cierta “injusticia” por mi venida a Antártida y ese mes de más que estaba calculado por nosotros pero que no se quería en el MT.  Debe ser la enésima vez que lo pongo, pero veremos que pasa a nuestro regreso.

En términos generales Antártida ha sido positiva.  Sobre todo los días con Rudy que me han brindado una visión un tanto más amplia.  Si bien no se ha trabajado con perseverancia y además dejado algunas cosas de lado (caso las muestras de playa), el trabajito de interpretación de las fotografías pienso que sirvió, tanto para Rudy, como para ir poniéndome en ambiente.  Lástima que no tenía elementos ya sea bibliografía o algún apunte para hacer más efectiva la fotointerpretación.  Tampoco alcanzamos a descular a fondo lo interpretado pero las correcciones que efectuamos en el campo sobre las fotografías fueron interesantes.  La observación de las terrazas de abrasión y su correspondiente interpretación también sirven para in poniéndome en camino.

Creo que no me queda mucho por escribir de Antártida, quizás cuando haga el informe y reconstruyamos el viaje con las notas hechas y con las fotos, vayan saliendo algunas otras cositas que quedaron en la birome a la cual no le queda mucha tinta.

Es mucho lo que viví, ahora me toca recapacitar sobre lo realizado y si bien estoy conforme porque el objetivo fue cumplido, no todo lo que podría haber hacho lo hice.  La modorra de la mañana, las pocas ganas de salir a veces, hicieron que hubiera pérdida de tiempo, que podría haber aprovechado más.  Aunque un trabajo estructural no hubiera sido importante o efectivo, aunque un pequeño mapa de la base no hubiera sido importante, podría haberlo hecho.  La ubicación de las casas, la ubicación del dique, de las terrazas, no son cosas que no podría haber hecho solo.

Mañana descansaremos con Aldo para poder salir el miércoles a Bahía Fósil.  Espero poder encontrar buenas muestras de fósiles, y observar algunas características de la roca donde están ubicados.  Voy as llevar la brújula y anotaré la inclinación y otros datos para poder compararlos con los trabajos de Marambio.  Esto debe servir además para venir una próxima vez, con un plan trazado del Museo, en el caso de no estar incluidos en proyectos del IAA.  Esto es un poco improbable ya que las conexiones hechas con Rudy son justamente para trabajar en conjunto.  Pero no podemos descartar la posibilidad de elaborar un plan propio y exponerlo como idea a la gente del IAA.

El proyecto de Geoantar Lagos tiene la virtud de poder incorporar en él a casi todas las disciplinas en las que el MT está trabajando.  Básicamente la idea de incluir Antropología estaría relacionada con la edad en la que estamos trabajando.  Todavía no cuento con elementos para poder descifrar en totalidad esa inclusión pero el hecho de trabajar con climas puede tener influencia en el trabajo de lugares de paso de indígenas en Tierra del Fuego.  Tanto el trabajo de Lagos puede aportar datos interesantes para la Antropología, como algunos datos de ésta ayudar a descifrar el de Lagos.

El proyecto de Lagos es en parte una pequeña arma para que mi trabajo geológico no sea una parte del proyecto antropológico sino un constante aporte.  Tiene esto dos funciones:

1. No perder el objetivo general a nivel geológico a nivel personal.  Si me meto en un tema en particular, caso determinar tipos de roca de los elementos líticos, voy a ir quedándome atrás a nivel profesional.

2. Si me quedo atrás será más difícil resolver planteamiento más generales que se hagan en cualquier rara del MT.

Es decir que la geología debe ser una rama con cierta autonomía para que pueda servir a cuestionamientos diferentes.  No debe dejarse envolver por un proyecto particular.  Estoy repitiendo mil veces lo mismo.

00:45 del miércoles 4 de diciembre.

Apenas termina el día, comienza el otro y hoy 4 de diciembre espero poder tomar un poquito de sol, asomando por el horizonte a eso de las 2 de la mañana.

Hoy (por ayer) estábamos jugando al truco con Alejandro, Daniel y Aldo y realmente jugamos por ósmosis ya que cada uno estaba en un mundo aparte.

Hablé con Córdoba y con Ushuaia.  Me hizo ir al continente más de lo que quería. Mañana vamos a Bahía Fósil con Aldo desde temprano, así que me voy a dormir enseguida.

4 de diciembre, miércoles a la tarde

Lamentablemente por un ataque fuertísimo de vaguitis aguda no fuimos con Aldo a Bahía Fósil esta mañana.  A la tarde fuimos al tambucho, donde terminamos de embalar los dos cajones que mandaremos a Jubany para que de allí lo manden a Ushuaia.  Creo que el remito es el 0286 y los bultos son 7, señalados como B1, B2, y así.

Se impone irse.  Lo dije ayer y lo repito hoy, ganas de irse no faltan.

Estuvimos en el tambucho y llamamos a Jubany que no contestó.  Realmente una tontería para no ofender a nadie. Veremos si mañana temprano salimos a buscar con Aldo algunas muestras, pero hoy el tiempo estuvo bastante feo y hasta cayó algo de nieve, muy tenue.  Con bastante viento y neblina.  Todos están esperando que el tiempo sea óptimo para la entrada del LAN.  No se bancaría que el tiempo nos jugara una mala pasada.

Mañana es nuestro último día en Antártida.  La experiencia ha sido vivida y los recuerdos y vivencias se amontonan.  Menos mal que algo de todo lo vivido queda en el cuaderno y las fotos.  Quizás no es para nosotros sino para los que no pudieron vivir esto que es tan hermoso.

6 de diciembre.  Sobrevolando la Isla de Tierra del Fuego.

Hace casi tres horas que estamos volando hacia Río Gallegos desde Marambio.  Melancólica partida en un principio, con nudo en el estómago y todo.

Al último la cosa tomó emoción, nos olvidamos los hielos de Jubany, pedazos del glaciar, la que lo parió!, y a correr al refrigerador para buscarlo, cerrado con candado, el cocinero no estaba a la vista, conclusión: los hielos quedaron en Marambio.  No nos van a creer cuando digamos que lo teníamos y no los pudimos traer.  Creo que deberemos aprovechar una ida a Gallegos y si coincide con el LAN en una de esas los recuperamos.  Pero a esta altura del partido lo dudo.

Estaba encima de la carga y me bajaron ya que estamos por aterrizar.

Hemos terminado, ahora si nuestro viaje a la Antártida y realmente no puedo quejarme.

————————-

Nota del autor:

Han pasado 24 años desde que fui a la Antártida. Lamentablemente no he vuelto desde entonces y los proyectos que tanto pensamos han sido realizados pero sin mi presencia. Salido hacía apenas unos meses del huevo de la universidad y haber sido invitado a participar de una campaña antártica, no es algo que se produzca con mucha frecuencia, diría una vez en la vida. Es el día de hoy que los recuerdos siguen intactos en mi memoria y cada tanto los vuelvo a revivir, cada detalle, cada sensación está intacta. No creo que este tipo de cosas se pueda transmitir, más cuando el diario fue escrito de forma espontánea y ha sido respetado en un 95%, por decir una cifra. Algunas pequeñas correcciones y algunas tachaduras. Faltan las fotos, que están en el Museo Territorial. Desconozco el estado en el que se encuentran, pero confío en que todavía sigan allí, esperando ser publicadas en algún momento. De ser así, este sitio será un lugar para que sean compartidas.

Estimado lector, espero que hayas disfrutado de esta natural y extraña forma de escribir, de un muchacho de 25 años que no quería dejar escapar nada, ni su visión externa, ni su visión interna y que quería compartirlo de alguna forma. Algo de todo eso, se expresa en estas páginas. Gracias.

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2 respuestas a Recuerdos de la Antártida (14): Volviendo al pago – Final (2 de diciembre)

  1. marceloferrero dijo:

    Hola Francisca,
    Gracias por tus palabras! Además de geología, podrás ponerte a escribir, porque lo haces muy bien.
    El Pachydiscus quedó en el Museo Territorial, en Ushuaia. También encontramos unos ejemplares magníficos de bivalvos, de los cuales uno estaba un poco roto y lo terminamos de abrir. Dentro nos encontramos con la sorpresa de cristales finísimos de calcita, que parecían pelitos.
    En cuanto a tu interés por la geología, lo único que te puedo decir es que desde chico me gustó y realmente seguí mi vocación. Hoy llego a mis 50 años y si tuviera que elegir, nuevamente estudiaría geología. Gracias a mi profesión, he viajado a distintos lugares del mundo, me he metido en los lugares más inverosímiles y me ha dado la oportunidad de mirar la vida con otra perspectiva. Las personas en general tienen una perspectiva del tiempo que se resume a su propia vida. Los geólogos, abrimos nuestra perspectiva temporal y sabemos que “todo ocurre y todo pasa”.
    El calentamiento global, las glaciaciones, los terremotos, las erupciones volcánicas… qué cosa más normal que esa, viviendo en esta magnífica tierra que tenemos la oportunidad de estudiar y amar.
    Quedo a tu disposición por cualquier consulta que quieras hacerme y si puedo contribuir a que haya una geóloga más en el planeta, bienvenido sea!
    Marcelo

  2. Francisca dijo:

    Hola, eh leído atentamente tu experiencia en Antártica, siento esa sensación que “no se puede transmitir” nostalgia, que me hace recordar lo que viví en enero de este año en el continente blanco.

    Tengo 16 años, soy de Concepción, Chile y el año pasado me gané un viaje a la Antártica por 4 días, en una Feria Científica que se realizó en noviembre 2008, con esto experimenté emociones que nunca había sentido, partiendo por el impacto del triunfo que era tan soñado para mi, luego, el hermoso viaje que nunca olvidaré.

    Llegue a esta página buscando ammonites Pachydiscus en Isla Marambio para la Feria Científica de este año, por lo leído creo que recogiste uno… pero encontré más que eso, encontré una proyección para mi futuro, sentí por tus palabras, que amas tu trabajo, trabajo que también quiero seguir, Geología es sinónimo de aventuras, investigación, conocimientos, pero tiene algo que esta por sobre las otras cosas, tiene una serie de emociones que eh leído atentamente en estos textos que me entusiasman aún más a seguir esta carrera.

    Francisca Pedreros

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