El trabajo

Sus dedos crujieron cuando realizó ese rictus que ponía a todo el mundo los pelos de punta, pero el otro hombre no se percató, era sordo. De ese tipo de sordera que se produce cuando el de adentro habla muy alto y todo el tiempo. García hablaba sin parar y lo más curioso es que Ronaldo parecía estar atento a cada palabra. Y así era, pero la onda sonora entraba y nada la detenía. Le había costado tiempo y esfuerzo, pero lo merecía, su cerebro podía vaciarse y no perturbar el sonido que limpio y sin cambios salía por la otra oreja. Un cambio de tono, o de vibración lo traía a la realidad y sus gestos tranquilizaban a García que gustaba de ser escuchado. Ronaldo lo sabía.

Mario, con su estilo francés de siglo XIX y su gorra capitana, entró a la habitación. Era tarde y sus ojos pequeños y pelo revuelto denotaban su afición por las sábanas. Un cigarrillo prendido en su mano derecha y con la otra sosteniendo la mochila puesta en el hombro izquierdo.

Cruzaron saludos, galantes, distinguidos y sinceros. Los tres se comprendían, se gustaban y la diversión y el desafío los unía. Sin embargo, no era posible el trabajo en conjunto. García, desde hacía un tiempo había fijado sus ideas, que eran muchas, y aunque permitía cambios, estos no dejaban avanzar el trabajo.

Ronaldo lo miraba y pensaba -hasta cuando-. Pero un movimiento en la mano de Mario lo desconcertó. En lugar de un cigarrillo había un cristal, del cuarzo más puro. Al mover ligeramente la cabeza volvió la imagen del cigarrillo por lo que creyó haber visto una ilusión. Sintió una ráfaga de aire frío en la espalda y se movió inquieto. La entrada de Mario lo había desconcentrado y ahora las palabras le pegaban en cada neurona. Se puso de pie y mientras caminaba dando vueltas como un león enjaulado se preguntaba qué carajo lo hacía aguantar tal situación. Y trató de desenmarañar la historia.

Un mes antes le encargaron el trabajo y comenzó con entusiasmo, no desbordado, pero con gran energía. Tan pronto tuvo algunos resultados se los mostró a García que los boicoteó sin razón aparente. Cambió las ideas adaptándolas a las de García, lo que constituyó un buen ejercicio de paciencia y tolerancia interna. Pero los cambios se sucedieron y el trabajo no avanzaba. La situación se puso tensa cuando reapareció el Dr. Julián Boliander, cuyas ideas más precisas comenzaron a imponerse. Se inició un juego por el poder con Ronaldo metido en el medio. Decidió entonces hacer un movimiento para evitar ese incómodo lugar. Lo logró, pero García quedó descolocado y el grupo fuerte, al que pertenecía el Dr. Boliander, ya tenía decidido el candidato. García quedó con un poder acéfalo, al frente del trabajo, pero sin desición. Ronaldo debía responder directamente al Dr. Boliander.

Era una solución deseada y el Dr. Boliander, con su experiencia podía aportar muchas ideas. Ronaldo se puso al frente de la organización, pero García sigió en el medio, haciendo lo que le dijeron que no hiciera. Sus largos años de lucha no le permitían quedarse quieto, siendo sólo el administrador del dinero. Quería meterse, opinar, hacer y discutir. El trabajo le gustaba y podía ser uno de los últimos en los que participará directamente como Coordinador.

Al mismo tiempo, el presidente de la compañía , Jerónimo Suriana, mandó a llamar a Ronaldo a través de uno de sus directores.

– Jerónimo tiene tu nombre y te quiere al lado suyo. Tiene un trabajo para vos – le dijo Prieto.

– Y para qué me quiere?- le preguntó Rolando imaginándose la respuesta.

– Nos pidió un nombre para un puesto cercano a él… y nosotros le dimos el tuyo.

– Cuándo me espera?

– Mañana a las nueve en punto lo llamás y concretás la cita- termina Prieto poniendo una mano en el hombro derecho de Ronaldo.

No hay sorpresa. Años antes había tenido la oportunidad de trabajar con el ahora presidente lado a lado, duro, fuerte, jugándose el pellejo. Ahora Jerónimo tenía el poder y todo el mundo corría cuando aparecía.

A las nueve de la mañana se presentó en el despacho después de concretar la cita, en punto, como le habían pedido. Después de unos saludos informales fueron directamente al grano.

– Necesito gente de confianza a mi lado, que me siga el ritmo porque no encuentro nadie que tenga listo lo que necesito en el momento en que lo pido. Mi úlcera tiene mucho que ver con eso. Quiero que organices todo, pero con cuidado, no quiero herir suceptibilidades. Tomá estos papeles y comenzá. Hablá con Nuria y decile que te ponga un escritorio en la oficina de Comesaña.

Ronaldo hizo dos preguntas de rigor que Jerónimo contestó directa y concretamente.

– Entendí. Hasta luego – dijo saliendo.

Comenzó a ordenar la información, dispersa y acumulada por días y por meses. Pensaba en cómo se produce papel entintado y se gasta el tiempo, en lo difícil de organizar, distribuir, obedecer y dar órdenes.

García, con su poder disminuído, se sentía herido. Miró a Ronaldo trabajando en la computadora, joven, ambicioso, soñador y se vio reflejado. Esa noche durmió tranquilo, por primera vez desde hacía tanto tiempo, y lo hizo después de llorar sus años.

Ronaldo no sabe de su futuro. La gente lo mira con respeto, envidia y hasta miedo.

– … quién es ese pendejo que salió de la nada y mirá lo rápido que sube, a donde todos aspiramos- piensan algunos.

Quizás no saben que para Ronaldo eso es parte de un gran rompecabezas y significa sólo una pieza más. La gran figura, el gran diseño, todavía no está terminado y lo intuye en lo más profundo de su ser.

Mientras camina por los pasillos vacíos del antiguo edificio, hace crujir sus dedos, que tanto molesta a los sordos.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en cuentos y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s