En la Casona del Molino, Salta
17 12 2009Comentarios : Deja un Comentario »
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La minería de hoy en el desarrollo sustentable – 5. Distintos puntos de vista
10 08 2009En definitiva, lo que tenemos que preguntarnos como sociedad es el tipo de sociedad que queremos. Como consecuencia de esta elección, podremos elegir si queremos o no minería. Pero habrá que tener en cuenta que existe una dependencia total de la minería por la forma que estamos acostumbrados a vivir. Si estamos conformes viviendo en casas de material (piedra caliza, arcilla, feldespato, cuarzo, cobre, plomo, etc.), utilizando transporte como trenes, ómnibus, autos y aviones (hierro, aluminio, molibdeno, carbono, etc.), comunicándonos por teléfonos, computadoras, internet (cobre, plata, oro, tungsteno, etc.) y para todo esto necesitamos energía (carbón, petróleo y agua).
Mi conclusión es que debemos pensar cómo encarar un buen control de la industria minera y de cualquier otra. Hacernos responsables en cada lugar y en cada puesto de trabajo que las normas se cumplan, hasta donde alcancemos, que no será poco. Debemos informarnos de cómo funciona para evitar que nos manejen como a ovejas, tanto de un lado como del otro.

Hoy hablamos de “desarrollo sustentable”, de un desarrollo tecnológico que nos permita mejorar, no sólo nuestra forma de vida personal, sino la de toda la sociedad. De un cuidado responsable del ambiente que nos permita ejercer controles efectivos, pero también que nos permita trabajar y seguir produciendo.
Poco a poco podremos ir avanzando en nuevos procesos que nos permitan reutilizar los elementos que hoy necesitamos extraer de la tierra y que se van agotando. Hoy por hoy, el cianuro es la forma más barata para el tratamiento de oro y plata, pero la industria minera está trabajando para encontrar un sustituto que sea más económico y mejor ambientalmente hablando.
Entonces la discusión minería sí o minería no, deberá transformarse para dar lugar a preguntas para los que quieren minería, pero también para los que no la quieren. Cada proyecto en particular tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Es necesario plantear la discusión sobre bases de conocimiento firmes y que todas las personas involucradas tomen la palabra.
La sociedad de hoy no es una sociedad ideal, tal como muchos de nosotros soñamos. Es por momentos una sociedad que está en caída libre y que no se da cuenta. El desarrollo sostenible es simplemente esa herramienta que tal vez nos permita aprender a volar.
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Quinta y última parte del artículo:
Ferrero, Marcelo. 2007. “La minería de hoy en el desarrollo sustentable”. Propuestas para la Sociedad, el Gobierno y la Producción. Universidad Nacional de La Matanza. Año X – Nº 14 - pp. 179-184.
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La minería de hoy en el desarrollo sustentable – 4. Los impactos de la minería
9 08 2009Existen mucos impactos en la industria minera, pero ninguno de ellos alcanza el renombre del cianuro. Lo llamo “renombre” y no envargadura porque la realidad es que el cianuro no alcanza a impactar fuertemente el ambiente. El manejo del cianuro, está controlado de forma que su manejo es sguro y eficiente. Pero no le corresponde a la minería solamente controlarlo ya que sólo utiliza el 10% del cianuro de la industria en general.
Lo más peligroso del cianuro es no conocerlo ni saber cómo valorarlo. Para esto, la industria minera, varias organizaciones, universidades y otros organismos públicos generaron en el año 2000 un Código para el uso del cianuro en la industria minera llamado Código Internacional para el manejo del Cianuro. Este código es actualizado en forma permanente y, al igual que ocurre en otras normas internacionales, para obtener su certificación es necesario cumplir con todos los pasos, sin excepción.
El mayor impacto en la minería, a diferencia de lo que la mayoría de la gente piensa, lo constituye la propia extracción del mineral. La minería a cielo abierto genera grandes pozos que en muchos casos superan el kilómetro de diámetro y algunos alcanzan los 1000 metros de profundidad, como la ya abandonada Mina de Diamantes de Kimberley.
En Argentina tenemos varias minas a cielo abierto de grandes dimensiones. Sólo por mencionar algunas: Mina Alumbrera, en Catamarca, que explota oro y cobre.

En el sur de nuestro país está Cerro Vanguardia, que explota oro y plata. Si bien los “open pits”, como se los llama en inglés, no son muy grandes, la característica que el mineral se encuentra en vetas, hace que haya unos 30 de ellos.

Desde el punto de vista ambiental, volver a su condición inicial haría inviable la explotación del mineral por los costos que esto involucra. Sin embargo, los lugares de explotación están ubicados por lo general, en lugares alejados de sectores poblados y esto minimiza su impacto.
Gran parte del material extraído es estéril, es decir que no contiene mineral o contiene muy poco, por lo que se acumula en determinados lugares llamados escombreras. En la foto anterior, se puede apreciar el lugar de la explotación y la escobrera a su lado. Estas constituyen un impacto visual significativo y pueden ser reconocidas desde lejos, pero no constituyen un peligro potencial para la gente debido a que son inertes.
Es diferente el caso de los diques de cola, que son diques específicamente diseñados para acumular todo el residuo del tratamiento del mineral. Estos lugares son monitoreados de forma periódica para que, en el caso de que existiera alguna fuga de material o de elementos nocivos para el ambiente, se accionen los mecanismos de seguridad que evitan que se extienda más allá de los límites establecidos para que no respresenten riesgo para la flora y la fauna.
En estos diques se pueden encontrar todos los elementos utilizados en el tratamiento en la planta y que incluyen el cianuro, en aquellos yacimiento que lo utilizan. Es muy importante resaltar que la cantidad de cianuro máxima permitida por la ley en estos diques no excede los 50 ppm y que normalmente el contenido es aproximadamente 15 ppm. Para tener una idea comparativa, el humo del cigarrillo contiene unos 8 ppm de cianuro. También los diques están rodeados de cercas perimetrales que impiden el ingreso de fauna terrestre y ahuyentadores auditivos para evitar que las aves no se acerquen. En muchos casos estos diques están cubiertos por boyas flotantes que impiden en forma efectiva que incluyo por descuido algún animal toque el agua contaminada.
La biodegradación del cianuro es la base de los sistemas de tratamiento de los efluentes residuales industriales, como los utilizados por las principales empresas mineras. Un dato importante a tener en cuenta es que la minería actual debe cumplir una serie de normas reglamentadas por la ley entre las que se incluye el cierre de las minas, que en muchos casos, donde el yacimiento se encuentra cercano a los centros poblados, suelen utilizarse para distintos fines que incluyen los de entretenimiento y deporte.
La minería genera divisas, no sólo a quienes explotan el yacimiento. Existen muchos beneficios directos e indirectos y la mayor parte de los beneficiarios son habitantes de los alrededores del yacimiento. Los sueldos de la industria minera son superiores a la mayor parte de las industrias, exceptuando la petrolera, cuyos montos son históricamente más altos. También es cierto que los regímenes laborales de los petroleros y mineros son más duros y sacrificados que otras industrias.
Citando un artículo escrito por Phelim McAleer, aparecido en el Denver post hace unos días: “la minería es hoy en día uno de los negocios más reglamentados del mundo. Los bancos no prestan, las compañias de seguro no aseguran y los gobiernos no dan licencias a compañías que quieran abrir minas inseguras o que contaminen”.
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Cuarta parte del artículo:
Ferrero, Marcelo. 2007. “La minería de hoy en el desarrollo sustentable”. Propuestas para la Sociedad, el Gobierno y la Producción. Universidad Nacional de La Matanza. Año X – Nº 14 - pp. 179-184.
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La minería de hoy en el desarrollo sustentable – 3. La industria minera
8 08 2009Una particularidad de la industria extractiva, como la minería y la industria petrolera es que no elijen el lugar donde se van a instalar. El mineral lo ha “elegido” previamente y es allí donde hay que desarrollar la tarea.

Otro aspecto que comparten ambas industrias es que el nogocio minero es de alto riesgo. ¿Qué significa “alto riesgo”? Simplemente que se necesitan grandes cantidades de dinero para desarrollar un proyecto y las posibilidades que este proyecto funcione es de 1 en 100. En otras palabras, de 100 proyecto de exploración, sólo uno llega a explotarse. Por supuesto que el desarrollo de un proyecto es paulatino y la inversión de capitales se incrementa a medida que se incrementan las evidencias a favor de un proyecto. En el medio existen un sinnúmero de negocios de compra y venta de la misma forma que un inmueble.
Básicamente, cuando alguien encuentra un indicio o presencia de minerales en una zona, lo declara a las autoridades y tiene el derecho a explorar. La inversión se va haciendo en forma paulatina, desde unas simples muestras de superficie hasta llegar a las perforaciones en busca de una evidencia segura y la consiguiente medición de reservas. Sólo cuando la situación es segura (y nunca se puede asegurar el 100%), entran en juego los grandes capitales para la construcción del yacimiento y la explotación del mineral.
El interés de los mineros es puramente económico. El minero no hace minería porque le gusta hacer un agujero en la tierra y dejar desechos a generaciones futuras. Su objetivo es otro: extraer los recursos minerales que la sociedad necesita para vivir y ganar dinero con eso. Para lograr eso, necesita hacer lo que hace, con toda la complejidad que este proceso tiene.

La explotación de los minerales es tan antigua como el hombre. Desde la edad de piedra (su propio nombre nos habla de minería), el hombre ha necesitado de los recursos minerales y los ha utilizado. No sólo con un propósito práctico (fabricar viviendas, utensillos o armas), sino también con un espíritu creativo (pintura, escultura o decoración).
Mientras el planeta estaba poblado por unos pocos, la explotación de los recursos causaba un impacto desdeñable en la superficie terrestre. Pero a partir de un cambio de paradigma, de pasar de una sociedad cazadora-recolectora y nómada a una sociedad agrícola y sedentaria, esta misma sociedad necesitó de más recursos y formas más complejas de extraer los minerales en mayor cantidad.
Pero el desarrollo industrial se produce todavía con la idea de que los recursos eran, aunque finitos, casi ilimitados y que el impacto producido por su explotación era nulo o a lo sumo reversible. La idea era que la propia Tierra se encargaría de los desechos.
Hoy somos absolutamente concientes que esto no es así y la única forma de equilibrar la ecuación es ir hasta el fondo de la cuestión. No hay marcha atrás en este proceso.
Es como si en un momento determinado la sociedad hubiera pensado que podía volar y hubiera saltado al vacío. Mientras caemos, no nos damos cuenta que lo hacemos, porque vamos todos a la misma velocidad. Es necesario ver esta situación desde afuera, tomando una referencia.
Pero si aceptamos la analogía de una sociedad cayendo al vacío, podremos también aceptar que tenemos una única oportunidad que es utilizar nuestras propias herramientas para desarrollar la el instrumento de vuelo. Esto incluye el desarrollo de nuevas tecnologías y el uso de todos los recursos de los que disponemos, humanos, naturales y tecnológicos.
Hoy, como sociedad e individuos, ¿estamos dispuestos a vivir como nuestros ancestros? ¿O queremos seguir viviendo igual que ahora, pero que los agujeros y los desechos no los entierren en nuestro jardín?
Necesariamente debemos llegar a un entendimiento.
La falta de información normalmente lleva a equívocos. Si tomo una decisión, es mejor que conozca las amenazas a las que puedo estar expuesto y también los beneficios posibles. Mejor es que sepa las oportunidades que puedo tener o las que puede tener la comunidad en la que estoy inmerso. La realidad cambia en cada lugar dependiendo de las alternativas económicas presentes.
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Tercera parte del artículo:
Ferrero, Marcelo. 2007. “La minería de hoy en el desarrollo sustentable”. Propuestas para la Sociedad, el Gobierno y la Producción. Universidad Nacional de La Matanza. Año X – Nº 14 - pp. 179-184.
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La minería de hoy en el desarrollo sustentable – 2. La sociedad que queremos
7 08 2009La pelea entre ecologistas y mineros, quizás debería transformarse en un debate acerca de la sociedad que queremos.
Los que no quieren la minería, puede que no la quieran porque les afecta directamente: por ejemplo, si van a hacer un pozo enorme cerca de tu casa (Caso Esquel). Entonces la reacción es: NO! No quiero un pozo en el fondo de mi casa! Se oponen, con justa razón y absolutamente entendible. Pero también se oponen a que lo hagan en cualquier otro lugar, que también es entendible, pero… ya no suena tan lógico. ¿Por qué? ¿Estamos dispuestos entonces, a vivir sin minería?
Si la respuesta es SI, debemos también estar dispuestos a vivir en otro tipo de sociedad. Será una sociedad en la que no podremos comunicarnos como lo hacemos hoy, porque simplemente no habrá cables por donde pase la electricidad, ni pensar en satélites, ni trenes, ni coches, ni computadoras, ni casas, ni jacuzzi, ni guitarras… y la lista se haría interminable.
La minería de hoy es el reflejo de la sociedad que tenemos. El debate debe incluir este aspecto. De la misma forma que no podemos elegir si queremos o si no queremos la basura, sino la forma en que vamos a proceder con ella.
El debate no será si la minería debe o no debe existir, sino más bien cómo se debe practicar y cómo vamos a controlar que las cosas se hagan bien para que el impacto sea el menor posible. Porque aquí hay que ser bien clarito: la minería es una industria que impacta, y fuerte.
Aquí debemos dejar entrar un poco al Estado, que es quien debe controlar y monitorear los estudios tendientes al cuidado del ambiente. Para ello se debaten, se promulgan y se aplican leyes. Y en el caso de la minería, es la única industria que tiene una ley ambiental específicamente hecha para el sector (Ley 24.585 del año 1995). Pero es el Estado capaz de controlar y monitorear? Una pregunta que tiene muchas respuestas: Si, a veces, no puede, no quiere, no le interesa, No.
Para acercarnos a una solución del problema debemos entender un poco más cómo funciona la industria minera y cuáles son sus intereses, o por lo menos algunos de ellos.
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Segunda parte del artículo:
Ferrero, Marcelo. 2007. “La minería de hoy en el desarrollo sustentable”. Propuestas para la Sociedad, el Gobierno y la Producción. Universidad Nacional de La Matanza. Año X – Nº 14 – pp. 179-184.
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La minería de hoy en el desarrollo sustentable – 1. Introducción
6 08 2009En la actualidad existe un debate encendido entre quienes están a favor y quienes están en contra de la minería. Se diría que es un debate entre los ecologistas y los mineros, pero toda la sociedad está, poco a poco, participando e incorporándose a la discusión. Es absolutamente necesario que ocurra.
Sin embargo, existe un problema de base para que este debate se complete con éxito y es la falta de información por parte de la sociedad. Esto permite un manejo discrecional de grupos que, aunque tengan la mejor intención, incorporan datos incompletos o errados y en algunos casos, tergiversados.
En el imaginario colectivo, los mineros son “los malos” y los ecologistas “los buenos”. Sería mejor partir del supuesto de que no hay ni buenos ni malos, sino que cada grupo defiende sus propios intereses.
Los datos de la realidad nos ofrece la posibilidad de jugar con ellos de forma que expresados de una manera particular logran lo que nosotros queremos que digan. Por ejemplo, si nosotros tomados un período corto de tiempo para la variación del nivel del mar en un punto determinado del planeta, podríamos asociarlo a una serie de acciones y decir son estas acciones las que producen la variación. Pero si extendemos el período, podemos encontrarnos con la sorpresa que este fenómeno ha estado ocurriendo en los últimos miles de años con una determinada periodicidad. Muchos de los factores que influyen no tenemos todavía la capacidad de estudiarlos o simplemente no los tuvimos en cuenta.
En su libro “El ambientalista escéptico”, Bjorn Lomborg (Lomborg, 2001) escribe “La exageración flagrante sobre el deterioro ambiental asusta a todos y lleva a las personas a gastar recursos y enfocar la atanción en problemas inexistentes mientras ignoran los problemas reales. ¿Por qué continúan estos grupos desinformando al público? Bien, para empezar, ellos deben su misma existencia -y su financiación- a la amenaza permanente de estos problemas. En otras palabras, mientras peor parezcan ser los problemas, más importantes parecerán los grupos que los estudian y oponen”. “Los ambientalistas tienen un aliado diligente en su campaña del susto: los medios de comunicación. Los centros de noticias siempre están en búsqueda de una historia tan aterradora que el público potencial no puede permitirse el perdérsela; y los ambientalistas proporcionan diariamente tal atractivo”.
Continúa diciendo, “Usando este marco, uno comprenderá pronto que la premisa de que el crecimiento económico necesariamente mina el ambiente es una falacia. No hay eleccción siimple entre el bienestar económico y la protección ambiental. El desarrollo ambiental a menudo es el resultado del desarrollo económico, dado que un ingreso más alto proporciona a las personas el lujo de preocuparse por el ambiente”.
¿Será una exageración? ¿U otra forma de ver la misma realidad?
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Primera parte del artículo:
Ferrero, Marcelo. 2007. “La minería de hoy en el desarrollo sustentable”. Propuestas para la Sociedad, el Gobierno y la Producción. Universidad Nacional de La Matanza. Año X – Nº 14 – pp. 179-184.
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La Bahía San Sebastián – La espiga o la marisma?
17 06 2009Cuando me encontré con Federico y Alfredo, los dos investigadores españoles, me di cuenta que nos íbamos a llevar muy bien. La forma de trabajar, la rapidez con la que congeniamos, tanto en los temas geológicos como en los temas de la vida cotidiana, hizo que mi mente volara sobre las diferentes posibilidades que se abrían en el futuro. Existía la posibilidad de un viaje a España, incluido dentro de la beca, aunque no me decían que ya la había ganado, habíamos sido invitados sólo dos personas. Finalmente, junto con mi compañero de trabajo Gustavo Bujalesky, el “buja”, armamos un equipo para estudiar la espiga de Punta Páramo y el interior de la bahía para las respectivas tesis doctorales.
Pero nada estaba decidido en ese momento. El Buja no había hecho aparición y yo podía, de alguna manera, elegir el tema: la espiga, con sus millones de toneladas de arena y grava o la marisma, el interior de la bahía, con sus extensas llanuras intermareales y kilómetros de canales por recorrer.
Y es que todo es inmenso en la bahía. Parado en la costa atlántica uno se abre al océano y si uno tira una línea imaginaria perpendicular a la costa, a los 500 km se topa con las Islas Malvinas. Así es. Recuerden que la costa atlántica de Tierra del Fuego está orientada Noroeste-Sureste. Y si no, vean este mapita para jugar un poco con eso.
La decisión de estudiar las llanuras con sus canales fue inducida por Federico. Él había trabajado mucho en los denominados en inglés “tidal flats” del norte de España. Terminó convenciéndome. La realidad fue que tanto el Buja como yo, terminamos trabajando uno con otro, tanto en la punta como en la llanura, aunque todo lo que nos “comimos” de artículos, libros y cursos, fuera específico para el tema de cada uno.
La diferencia fundamental entre ambos era que el estudio de la espiga incorporaba una componente estadística fenomenal y necesitaba la medición de miles de cantos rodados. En el caso de la bahía, había que recorrer toda la llanura y hacer otro tipo de mediciones, ancho y profundidad de canales, radio de las curvas, sacar muestras para textura (arena, limo y arcilla) y para la estructura necesitábamos tomar muestras de tubos y luego cortarlos para hacer radiografías y ver la estructura. En otras palabras ver cómo el material se había depositado y qué características particulares tenían en un ambiente tan frío.
Pero no os preocupeis! No pondré ninguna foto “geológica”, esas que sólo parecen gustarnos a los geólogos. Hasta podría inventar un nuevo refrán: “más aburrida que foto de geólogo”. Las fotos que quiero mostrar son de las personas, de las situaciones que vivimos y de las anécdotas que valen la pena ser recordadas.
Una de esas anécdotas ocurrieron en la primera campaña de invierno, con la planicie totalmente cubierta de nieve.

Cabe aclarar que mi decisión final fue aceptar la beca y dejar el Museo Territorial. No fue fácil, porque el Museo me ofrecía otras alternativas diferentes, pero la tentación de tener un tema de investigación durante años y la posibilidad de perfeccionarme en España pudo conmigo.
Volviendo a la anécdota, piensen en Tierra del Fuego en invierno, donde la temperatura media de los meses de invierno está por debajo de cero grados centígrados. El viento y la nieve hacen el resto. Hay que estar realmente preparado para enfrentar el frío.
Esa campaña la hicimos tres investigadores y dos becarios: Gustavo Bonorino, Iñaki Isla, Eni Schnack y los dos flamantes becarios, el Buja y yo. Había nevado y nos encontramos con un panorama realmente diferente. El frío calaba los huesos, ya que no teníamos todos los elementos para protegernos. Lo primero que vimos que nos dejó boquiabiertos fue la acumulación de nieve en la costa frente a la localidad de San Sebastián. De ese día muestro esta foto donde posa mi amigo Iñaki Isla.

Uno de los puntos a visitar, aprovechando que el camino estaba congelado, era la misma Punta Páramo. Llegar era para nosotros un desafío, ya que desde el primer día en que comenzamos a trabajar, ese lugar nos atraía a todos como un imán, a todos por igual. Pero contábamos con una camioneta 4×4, una Ford F250 espléndida, doble cabina, casi nueva que estábamos seguros que nos iba a llevar y traer de cualquier lugar. Cuán equivocados estábamos.
Para ser sinceros, la camioneta nos llevó muy bien a todos lados, pero creo que nos confiamos demasiado. En cuanto quisimos pasar por las gravas, la camioneta se clavó y no hubo forma de sacarla. Eramos en ese momento 5 personas y ni que hubiéramos sido 20 podríamos haberla levantado. La F250 no se caracteriza por ser liviana precisamente.

Hicimos todos los intentos posibles, lo puedo asegurar ya que la alternativa no era la más divertida. Nos separaban del Puesto de gendarmería unos 25 km. Era tarde y el sol en invierno no tarda en ocultarse. Cuando nos dimos cuenta que las posibilidades de salir se desvanecían como la luz del sol, tomamos la decisión de hacer el viaje… digamos que lo correcto sería decir que tomaron la determinación de que los dos becarios hicieran el viaje. Para qué están los becarios de CONICET? Bueno, para ser sinceros, ninguno de los investigadores que nos acompañaban tenían problemas al respecto, pero a mi me entusiasmaba la idea.
Comenzamos a caminar con el Buja bastante animados. Todo el camino estaba lleno de charcos congelados, algunos realmente grandes, con lo cual nuestra caminata pronto se convirtió en “patinaje en la espiga”. Así fuimos desandando kilómetro tras kilómetro hasta que se comenzó a hacer de noche y no sabíamos a dónde íbamos a llegar porque una vez que se termina el camino que entra en la espiga, existe una red intrincada de caminos que conducen a decenas de pozos petroleros. Un verdadero laberinto. A todo esto ya nos habíamos caminado cerca de 20 kilómetros y la oscuridad era casi absoluta. Apenas veíamos el camino, pero delante nuestro había una fuertes luces que nos indicaban la presencia de un campamento, o algo así. Tomamos la decisión de cortar camino por el campo y dirigirnos hacia las luces. Todavía nos faltaban unos 5 kilómetros para el puesto de gendarmería.
Al final llegamos y cuando nos aparecimos en la guardia, efectivamente era un campamento de una petrolera, no sabían muy bien si creernos o no, pero… qué iban a hacer dos pendejos como nosotros, salidos del medio de la nada, a esa hora de la noche? Sin demorarse mucho, el encargado del lugar hizo unos cuantos llamados por radio, dejó instrucciones a otra persona y nos pidió que lo acompañáramos. Junto con otra camioneta F100, de tracción simple, nos encaminamos hacia la punta. No puedo decir que fuera un viaje agradable. Los petroleros han tomado la mala costumbre de viajar a velocidades exageradas, por decirlo de alguna forma. De los charcos congelados que alegremente disfrutábamos con el Buja, no quedó ninguno. Las ruedas de las dos F100 se encargaron de aplastarlos a todos y no sé todavía cómo llegamos vivos a la punta, para alegría de nuestros colegas que a esta hora ya se habían acomodado para pasar la noche adentro de la cabina. No les hubiera ido nada bien, por cierto.
Los petroleros tardaron 3 minutos para sacar la camioneta de su trampa. Nosotros nos miramos entre todos como diciendo… tán fácil? por no decir otras cosas. nos ofrecieron llevarnos al hotel, distante 70 kilómetros, 25 hasta gendarmería y otros 45 hasta San Sebastián. Nos miramos con el Buja y rápidamente convinimos: Noooooo! no se preocupen!
Subimos a la camioneta y salimos los tres vehículos rumbo norte. En menos de 2 minutos los habíamos perdido de vista y nosotros seguimos tranquilos rumbo al hotel, a bañarnos y a descansar.
Como epílogo puedo decir que el dolor de piernas que tuve los días siguientes producto de la caminata y el patinaje artístico me duró hasta el fin de la campaña.
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La Bahía de San Sebastián – el encuentro
15 06 2009Hace unos cuantos años atrás, tuve la oportunidad de trabajar en la Bahía de San Sebastián. Quien no la conoce, se pierde una experiencia realmente de otro planeta. Si bien está ubicada en un lugar, digamos un tanto inhóspito, no es imposible llegar.
Mi primera experiencia fue realmente divertida, por decirlo así.
Había llegado a Ushuaia en Septiembre del 85, y al mes estaba trabajando en el Museo del Fin del Mundo. Mientras tanto me había presentado a una beca del CONICET para un trabajo, justamente en la Bahía de San Sebastián. Había viajado a la Antártida durante dos meses, en octubre y noviembre de 1985, había vuelto y al poco tiempo había pasado un mes en Bahía Valentín, Península Mitre. Cuando volví, en febrero del 86, tenía sobre el escritorio de la oficina una invitación de los directores de la beca para que me uniera al proyecto.
Me fui al CADIC, el centro de investigaciones que el CONICET tiene en Ushuaia para hablar con uno de los directores, el argentino, Gustavo Bonorino. Estuvimos charlando un rato y me explicó algunas de las características de la bahía. Me dijo que el director español y un investigador se habían quedado por unos días más. Que si quería me podía unir a ellos por unos días. La verdad es que la charla fue formidable, no sólo por lo que representaba para mi la oportunidad de trabajar unos días en un tema nuevo, sino también la presentación que me hizo de la Bahía San Sebastián, un verdadero “culis du mundis”.
Con los últimos pesos que me quedaban me tomé un avión a Río Grande y apenas salí del Aeropuerto me puse a averiguar por un ómnibus para San Sebastián, unos 80 kilómetros al norte. Ómnibus? No hay!
Rápidamente me fui a la estación de servicio que queda sobre Ruta 3 a preguntar a cuanto automovilista o camionero hubiera para ver quién iba hacia el norte. Después de unas horas, me fijé en un camioncito que apenas se tenía en pie y que tenía una carga de maderas que apenas se podían tener. El chileno que lo manejaba me dijo:
- San Sebastián? Bueno, yo voy hasta Cullen, te puedo dejar de paso.
Perfecto!
A unos 60 kilómetros por hora hicimos el viaje. En esa época el asfalto no había llegado, y las condiciones del camino eran realmente lamentables. Pero nos dio tiempo de charlar largo y tendido sobre diferentes cuestiones.
Cuando llegamos a San Sebastián, agradecí mucho al chileno que tenía algunos problemas con su camioncito, que calentaba demasiado, y me fui derecho al hotel del ACA, donde sabía que estaban los dos españoles. Pero en el hotel me dijeron que se habían ido temprano para el lado de Punta Páramo. Que los podía esperar allí hasta que regresaran a la tarde. Era apenas el mediodía, ni muerto me quedaba a esperar allí.
Salí corriendo del hotel y con un suspiro de alivio pude ver al chileno que se estaba subiendo al camión. No hubo problemas para seguir viaje por unos 40 kilómetros más, de un camino diez veces peor que el que veníamos.
Cuando llegamos al puesto de Gendarmería de Puesto Cullen, el camión ya casi estaba al rojo vivo. Paró el chileno para dejarme bajar y como si así hubiera estado destinado, el camión lanzó su último suspiro. Allí quedó varado.
Pregunté a los gendarmes por los españoles y me dijeron que se habían internado en la punta con el remise con el que habían venido de Ushuaia. Lo miré al gendarme como preguntando qué clase de auto era ese y sólo se contentó en levantar los hombros.
Pregunté cómo podía llegar y gustosamente se ofrecieron a llevarme en el unimog del puesto. Miré agradecido al chileno, casi como pidiendo perdón, le agradecí y salté arriba del unimog, ansioso por llegar al destino.
Hicimos unos cuantos kilómetros y vimos en el camino al Falcon rojo que había llevado a los investigadores. Llegamos hasta el vehículo y le preguntamos al chofer, que estaba durmiendo una siesta, dónde estaban. Indicó con el dedo hacia donde habían salido caminando, aunque no se veía nada más que la línea del horizonte.
Agradecí a los gendarmes y me interné en lo que después tendría tiempo de recorrer muchas veces más: la Punta Páramo
Estábamos ubicados en la parte más “gorda” de la punta, lo que llamamos “la panza”. Esta espiga litoral, como se lo denomina correctamente, es una construcción de grava y arena realizada por el oleaje. Tiene 18 kilómetros de largo y su forma es como un palo de golf. Lo más increíble de esta forma es que recibe el oleaje del Océano Atlántico en las tormentas del este y las olas de la Bahía, cuando sopla el viento del oeste. Hay un sector que tiene unos 5 kilómetros de largo, que no alcanza los 200 metros de ancho. En épocas de tormentas fuertes del mar, el agua pasa por encima y se desparrama en las aguas del interior de la bahía. Pero la punta se mantiene unida todo el tiempo. Está claro que no hay camino que aguante y que la única forma de llegar a la punta es con un vehículo como el unimog, o una 4×4, o con mucha suerte. En invierno se hace más fácil porque toda la superficie está congelada.
La panza en cuestión es una construcción de decenas de cordones litorales que se apoyan unos sobre otros, por lo que para recorrer transversalmente esta formación, tal como yo lo estaba haciendo, hay que subir y bajar los cordones unas cien veces a lo largo de un kilómetro y medio.
Desde el otro lado de la panza, un par de españoles extrañados, veían como una pequeña figura que subía y bajaba y a veces se perdía entre los cordones, iba ganando tamaño hasta convertirse en un ser humano que preguntaba por ellos.
Federico Vilas y Alfredo Arche no se asombraron demasiado de verme llegar, aunque no esperaban el encuentro en ese lugar. Durante 5 días estuvimos trabajando en la punta y en la bahía, casi cerrando lo que sería mi futuro lugar de investigación y el tema de mi tesis doctoral.
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Recuerdos de la Antártida (14): Volviendo al pago – Final (2 de diciembre)
5 06 20092 de diciembre, lunes. Marambio
Llegamos a Marambio hace ya dos días, el sábado 30 de noviembre a las 12,30 hs. Partimos no sin cierta tristeza despidiendo a Jorge, Claudio y Gabriel en la casa, Naím en Meteorología, Guzy y Marko en la base del glaciar y Rudy y Villa en el glaciar. Nos recibieron Hildo, Alfonso, Carlitos Sosa y el Cucu, que ya había hablado por las habitaciones.
El clima es que todo el mundo “está ido”. La dotación afeitada, pelada y con todo el equipo hecho. Embalaremos todo en estos días y tendremos listo el equipo para el 6 a la madrugada. Dicen que el LAN sale de Palomar el 5 a la tarde.
Ayer con Alejandro fuimos caminando hasta cerca del campamento yanky, no lleguamos pero recogí muy lindas muestras, entre ellas un ammonite probablemente Pachydiscus ootecodensis.
Un viaje con algún susto. El día estaba muy frío, unos 15 bajo cero de sensación térmica a pesar que estaba mejorando el tiempo. Caminamos con Alejandro a la remota y si bien estábamos abrigados se sentía el frío antártico. A pesar de eso, la caminata nos hizo transpirar y cuando llegamos a la estación, vimos que estaba la puerta sellada con un bloque de hielo. Normalmente estas estaciones no tienen llave, para que quien llegue pueda entrar y utilizar las instalaciones. Suele haber algo de comida y algunos elementos para calentarse. Tardamos un rato en quitar el hielo con la piqueta y finalmente entramos. Todo era desolación y barbarie. Encontramos alguna lata, pero la verdad es que estaba muy abandonada. Alejandro se sacó los mitones y los guantes porque realmente la caminata nos había hecho entrar en calor. Estuvimos un rato y al estar abrigados del viento, la temperatura no se sentía mucho. Al estar tocando todo y mirando de pronto Alejandro sintió que las manos se le habían enfriado mucho, tanto que no sentía la punta de los dedos.
Cuando agarró los guantes y los mitones que había dejado sobre la mesa estaban congelados. Realmente Alejandro no es un tipo de amedrentarse, pero se lo notaba un poco nervioso por no poder calentar sus manos, metiéndolas en la campera y todo, no tomaban calor. Decidimos salir muy rápido y volver a la Base, unos 5 kilómetros hacia el norte. Pero la cosa se complicó cuando bajó una niebla cerrada. Empezamos a caminar hacia donde creíamos que estaba la base, pero todo era muy parecido. Anduvimos un rato perdidos y Ale seguía con sus manos congeladas. Cuando creímos que estábamos en la vía, delante nuestro se nos presentó un río congelado con una pendiente fuerte. Imposible pasar sin resbalarse y hacer culopatín hasta el mar. Se estaba haciendo tarde y el frío se hacía sentir más fuerte, quizás los nervios nos hacían pensar de más. La cuestión es que agarré la piqueta y fui picando el hielo construyendo una especie de pasadizo para ir poniendo los pies. Fueron unos 25 metros que parecieron 25 kilómetros. Pero finalmente llegamos al otro lado y ya la niebla se había levantado un poco.
Antártida nos tenía reservada una pequeña despedida.
3 de diciembre, martes.
Hoy salimos con Aldo para el lado del sur. Caminamos hasta las cruces el primer día y llegamos al mar y de allí bajamos hasta el campamento yanqui del cual no quedan nada más que los rastros. Cada visitador ha llevado su souvenir. Aldo alzó lo que quedaba de una carpa y pudimos hallar un fósforo que prendió un par de cigarrillos que anhelábamos. También encontramos algunas muestras que no tenían mayor valor recolectadas por esta gente. Después volvimos y como siempre se hizo pesado, no tanto como el primer día que me traía cargado de muestras.
Marambio se hace distinto hoy. La depre, el silencio nos abruma un poco a todos. Estos dos días se han pasado rápido por el viaje a buscar fósiles. Hoy vamos a empaquetar todo lo que tenemos aquí incluso las cosas que nos dejó Rudy.
Todo se avecina. Ya la vuelta al pago no es una idea sino que pronto estaré trabajando en la cuevita. Espero que el clima del Museo sea bueno en todo sentido ya que voy con ganas de hacer cosas. Me siento extraño, alejado del Museo, como que todavía no estoy incluído en él. Pienso que es principalmente por estos meses sin contacto. Por sentir los preparativos de la campaña lejos de mi. Creo que se irá revirtiendo la situación a medida que el trabajo aumente y pasen los días. Espero que el tiempo transcurrido no haga que me sienta demasiado extraño porque puede ser peligroso. En otras palabras, me tengo que meter en tema lo antes posible. Se que mi viaje aquí es parte de lo que el MT quiere y necesita, pero de todos modos no puede nadie abstenerse de una cierta “injusticia” por mi venida a Antártida y ese mes de más que estaba calculado por nosotros pero que no se quería en el MT. Debe ser la enésima vez que lo pongo, pero veremos que pasa a nuestro regreso.
En términos generales Antártida ha sido positiva. Sobre todo los días con Rudy que me han brindado una visión un tanto más amplia. Si bien no se ha trabajado con perseverancia y además dejado algunas cosas de lado (caso las muestras de playa), el trabajito de interpretación de las fotografías pienso que sirvió, tanto para Rudy, como para ir poniéndome en ambiente. Lástima que no tenía elementos ya sea bibliografía o algún apunte para hacer más efectiva la fotointerpretación. Tampoco alcanzamos a descular a fondo lo interpretado pero las correcciones que efectuamos en el campo sobre las fotografías fueron interesantes. La observación de las terrazas de abrasión y su correspondiente interpretación también sirven para in poniéndome en camino.
Creo que no me queda mucho por escribir de Antártida, quizás cuando haga el informe y reconstruyamos el viaje con las notas hechas y con las fotos, vayan saliendo algunas otras cositas que quedaron en la birome a la cual no le queda mucha tinta.
Es mucho lo que viví, ahora me toca recapacitar sobre lo realizado y si bien estoy conforme porque el objetivo fue cumplido, no todo lo que podría haber hacho lo hice. La modorra de la mañana, las pocas ganas de salir a veces, hicieron que hubiera pérdida de tiempo, que podría haber aprovechado más. Aunque un trabajo estructural no hubiera sido importante o efectivo, aunque un pequeño mapa de la base no hubiera sido importante, podría haberlo hecho. La ubicación de las casas, la ubicación del dique, de las terrazas, no son cosas que no podría haber hecho solo.
Mañana descansaremos con Aldo para poder salir el miércoles a Bahía Fósil. Espero poder encontrar buenas muestras de fósiles, y observar algunas características de la roca donde están ubicados. Voy as llevar la brújula y anotaré la inclinación y otros datos para poder compararlos con los trabajos de Marambio. Esto debe servir además para venir una próxima vez, con un plan trazado del Museo, en el caso de no estar incluidos en proyectos del IAA. Esto es un poco improbable ya que las conexiones hechas con Rudy son justamente para trabajar en conjunto. Pero no podemos descartar la posibilidad de elaborar un plan propio y exponerlo como idea a la gente del IAA.
El proyecto de Geoantar Lagos tiene la virtud de poder incorporar en él a casi todas las disciplinas en las que el MT está trabajando. Básicamente la idea de incluir Antropología estaría relacionada con la edad en la que estamos trabajando. Todavía no cuento con elementos para poder descifrar en totalidad esa inclusión pero el hecho de trabajar con climas puede tener influencia en el trabajo de lugares de paso de indígenas en Tierra del Fuego. Tanto el trabajo de Lagos puede aportar datos interesantes para la Antropología, como algunos datos de ésta ayudar a descifrar el de Lagos.
El proyecto de Lagos es en parte una pequeña arma para que mi trabajo geológico no sea una parte del proyecto antropológico sino un constante aporte. Tiene esto dos funciones:
1. No perder el objetivo general a nivel geológico a nivel personal. Si me meto en un tema en particular, caso determinar tipos de roca de los elementos líticos, voy a ir quedándome atrás a nivel profesional.
2. Si me quedo atrás será más difícil resolver planteamiento más generales que se hagan en cualquier rara del MT.
Es decir que la geología debe ser una rama con cierta autonomía para que pueda servir a cuestionamientos diferentes. No debe dejarse envolver por un proyecto particular. Estoy repitiendo mil veces lo mismo.
00:45 del miércoles 4 de diciembre.
Apenas termina el día, comienza el otro y hoy 4 de diciembre espero poder tomar un poquito de sol, asomando por el horizonte a eso de las 2 de la mañana.
Hoy (por ayer) estábamos jugando al truco con Alejandro, Daniel y Aldo y realmente jugamos por ósmosis ya que cada uno estaba en un mundo aparte.
Hablé con Córdoba y con Ushuaia. Me hizo ir al continente más de lo que quería. Mañana vamos a Bahía Fósil con Aldo desde temprano, así que me voy a dormir enseguida.
4 de diciembre, miércoles a la tarde
Lamentablemente por un ataque fuertísimo de vaguitis aguda no fuimos con Aldo a Bahía Fósil esta mañana. A la tarde fuimos al tambucho, donde terminamos de embalar los dos cajones que mandaremos a Jubany para que de allí lo manden a Ushuaia. Creo que el remito es el 0286 y los bultos son 7, señalados como B1, B2, y así.
Se impone irse. Lo dije ayer y lo repito hoy, ganas de irse no faltan.
Estuvimos en el tambucho y llamamos a Jubany que no contestó. Realmente una tontería para no ofender a nadie. Veremos si mañana temprano salimos a buscar con Aldo algunas muestras, pero hoy el tiempo estuvo bastante feo y hasta cayó algo de nieve, muy tenue. Con bastante viento y neblina. Todos están esperando que el tiempo sea óptimo para la entrada del LAN. No se bancaría que el tiempo nos jugara una mala pasada.
Mañana es nuestro último día en Antártida. La experiencia ha sido vivida y los recuerdos y vivencias se amontonan. Menos mal que algo de todo lo vivido queda en el cuaderno y las fotos. Quizás no es para nosotros sino para los que no pudieron vivir esto que es tan hermoso.
6 de diciembre. Sobrevolando la Isla de Tierra del Fuego.
Hace casi tres horas que estamos volando hacia Río Gallegos desde Marambio. Melancólica partida en un principio, con nudo en el estómago y todo.
Al último la cosa tomó emoción, nos olvidamos los hielos de Jubany, pedazos del glaciar, la que lo parió!, y a correr al refrigerador para buscarlo, cerrado con candado, el cocinero no estaba a la vista, conclusión: los hielos quedaron en Marambio. No nos van a creer cuando digamos que lo teníamos y no los pudimos traer. Creo que deberemos aprovechar una ida a Gallegos y si coincide con el LAN en una de esas los recuperamos. Pero a esta altura del partido lo dudo.
Estaba encima de la carga y me bajaron ya que estamos por aterrizar.
Hemos terminado, ahora si nuestro viaje a la Antártida y realmente no puedo quejarme.
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Nota del autor:
Han pasado 24 años desde que fui a la Antártida. Lamentablemente no he vuelto desde entonces y los proyectos que tanto pensamos han sido realizados pero sin mi presencia. Salido hacía apenas unos meses del huevo de la universidad y haber sido invitado a participar de una campaña antártica, no es algo que se produzca con mucha frecuencia, diría una vez en la vida. Es el día de hoy que los recuerdos siguen intactos en mi memoria y cada tanto los vuelvo a revivir, cada detalle, cada sensación está intacta. No creo que este tipo de cosas se pueda transmitir, más cuando el diario fue escrito de forma espontánea y ha sido respetado en un 95%, por decir una cifra. Algunas pequeñas correcciones y algunas tachaduras. Faltan las fotos, que están en el Museo Territorial. Desconozco el estado en el que se encuentran, pero confío en que todavía sigan allí, esperando ser publicadas en algún momento. De ser así, este sitio será un lugar para que sean compartidas.
Estimado lector, espero que hayas disfrutado de esta natural y extraña forma de escribir, de un muchacho de 25 años que no quería dejar escapar nada, ni su visión externa, ni su visión interna y que quería compartirlo de alguna forma. Algo de todo eso, se expresa en estas páginas. Gracias.
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Etiquetas: antarctica, antártida, bajo cero, glaciar, sensación térmica, twin otter
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Recuerdos de la Antártida (13): Últimos días en Jubany (25 de noviembre)
2 06 200925 de noviembre, lunes
Amaneció nevando nuevamente, pero esta vez poco y con muy poco viento. Además al mediodía la nieve se derrite con repidez no quedando nada más que charcos. Quedan si los grandes lamparones de hielo que cuesta que se derritan. Y que van desaguando por los chorrilos.
Ayer fuimos con Rudy a caminar y medir algunos niveles de abrasión y de playa antiguos. Desde el pelo de agua del Lago 23 tomamos las medidas con un báculo confeccionado para ser utilizado con el nivel Abney. Se hace una ranura en la parte superior donde se coloca el nivel que se pone en cero. Por la mira se toma referencia de un punto visible cuando la burbuja se nivela, es obvio que entre el punto de toma y el punto observado hay 1 palo de diferencia de altura. Esto sirve para tomar niveles de altura rápidamente y ubicar en el mapa el punto de toma final. También tomé fotografías interesantes de formación de suelo estructural, zonas de poca pendiente y suelo congelado. Tiene algunas características distintivas. 1. El suelo está seguramente en formación ya que no está completamente desarrollado. Esto puede deberse porque todavía no ha tenido tiempo de completar el desarrollo desde el momento en que el glaciar se retiró.
Estos suelos se observan en la zona del Refugio:
1. En el extremo sur de la Pla. Potter, que está en un nivel aterrazado (N. III, a 70 m SNM) donde se han formado una serie de lagos.
2. El suelo ya formado puede haber sido obliterado por la vegetación (líquenes) que “impiden” el desarrollo del suelo fijándose en las rocas.
3. El tipo de roca es basalto, muy homogéneo, macizo, no lajoso lo que dificulta aún más la formación de este tipo de suelos. En algunos lugares se observa alguna toba más lajosa y un desarrollo más pronunciado de la estructura del suelo.
4. El tiempo de formación no se conoce con exactitud. a) habría que leer en bibliografía correspondiente cuánto tiempo lleva para la formación de un suelo estructural en permafrost. b) utilizando liquenometría (medición de los tallos de los líquenes para determinar su edad) podría inferirse la época en que el glaciar se retiró. Esto tendría una estrecha relación con la época en que quedó expuesto este nivel de abrasión. Vinculación que no lleva a ninguna conclusión en particular pero que aportan datos en dos direcciones -> edad del nivel de agrasión; -> edad del suelo estructural.
De este suelo tomé varias fotografías. El nivel III se encuentra a 7 palos del pelo de agua del lago. Es decir que el nivel III: 64,60 m y nivel IV a 12 palos, Nivel IV: 73,6 m.
Dejando un poco de lado la geología que está tomando un lindo color ya que noto cómo de a poquito voy metiéndome en tema, me voy a ir a cosas más personales. En realidad me doy cuenta que estos últimos días he estado más alejado del mundo, si bien pienso en él, me noto distante, alejado valga la repetición. Lejos están las aspiraciones sociales que motivaban mi vida de antaño. Eso no quiere decir que las haya abandonado, lejos de eso, puede que las haya dejado descansar un poco ante las pocas perspectivas que veo de realizarlas en corto tiempo. Tengo que carburar bien el asunto. Me doy cuenta que muchas veces he obrado por impulsos eléctricos, me tocan ciertas cosas y actúo, a veces más allá de lo que puedo. De lo que puedo en cuanto a tiempo disponible (estoy hablando del pasado) y también en cuanto a capacidad de trabajo. Tengo que explotar esto último. Se positivamente que no tengo la chispa necesaria para encender fuegos. Quizás sea bueno para alimentarlos (espero que si queman tenga traje de amianto).
En lo que a sentimental se refiere no estoy tan convulsionado como hace unos días. La carta ya tiene que haber salido de Marambio. Va en camino algo que marca una etapa en mi vida, quien sabe si superada. Creo que tendrá que correr mucha agua sobre y bajo el puente. Es lógico, cinco años casi seis no son moco de pavo. Pero no puedo hacer otra cosa. El futuro ya lo he dicho, se presenta incierto. No esperaba tanta seguridad a nivel profesional, seguridad que siempre es relativa. No es una compra eterna, pero si comienzo con pie derecho. Todo esto está bien si, por un lado se aprovecharlo y por otro lado si lo acompaño en la faz humana. No me puedo dejar llevar por el tema profesional si este no está unido al tema humano.
Pero como se mezclan los tantos. Anoche o antenoche no recuerdo, decía que era un hombre de extremos, y no políticos precisamente. Y es a nivel espiritual del que estoy hablando. Quisiera comprender lo que no puede saberse y eso es un error, quizás el creer que no puede saberse. Lo se para mi y es lo que para mi vale. De pronto todo se vuelve tonto, todos los símbolos caducan, se vuelven torpes, como signos de rendición, no ante dios sino ante los mismos hombres, esos omnipotentes. Y duele y hace echarse hacia atrás, para buscar de nuevo. Las ideas que pueden salir no tienen porque ser opuestas a las que se sostienen en esos momentos. Hay que colarlos, sacarles lo que está de más y evita ver un poco más allá, cada día.
26 de noviembre, martes
Nos han avisado a la tarde que mañana viene el TWIN para buscarnos, mamita!, que apurón. Nos quedamos toda la tarde ambalando las muestras, 2 cajones grandes y 3 chicos, además de los cajones que llevamos a Marambio y embalar las cosas de allá. Por muestras no nos podemos quejar. El apuro no nos deja pensar mucho sobre la ida. Dejar todo esto, que vivimos por más de un mes duele, sobre todo porque hemos estado muy cómodos. Salimos de aquí con Aldo y Daniel.
27 de noviembre, miércoles
Hoy hablé con papá por teléfono, llamó por DNA. No me escuchaba bien y encima el no saber bien como se maneja la cosa hizo que la charla saliera más que cortada. Le prometí que lo llamaría pasado mañana de Marambio y que iría a fin de año. Me alegró mucho ya que la estaba esperando, a la llamada.
Hoy no viene el TWIN por un problema en Esperanza, el glaciar cubierto. Puede ser que venga mañana. Aprovecharé para tomar algunas fotografías que me quedaron pendientes.
Día perro ya que llueve y bastante fuerte. Frustó el tema fotografías. Estuvimos limpiando la base de mugre y volvimos a la casa a fumar un rato y compartir unos verdes amargos.
El TWIN hoy viajó a Esperanza, asi que es muy probable que mañana nos evacúe de Jubany.
Hablé de nuevo con Silvia, por enésima vez me agradeció que me acordara de ella a lo que le respondí que la próxima vez que lo hiciera la pateaba, dulcemente, pero la pateaba. Espero poder cumplir con la promesa de estar en Buenos Aires por lo menos un día y charlar con la flaca un rato. Me parece que puede complicarse por el tema vuelos de fin de año ya que debe ser un completo quilombo el viajar y en avión no hay refuerzos.
Escuchando a Los Beatles, “Love me do”. Como me vienen a la mente mil recuerdos. Que lindo que es buenos recuerdos y con canciones que los traen.
29 de noviembre, jueves
Nos han dicho que esta tarde si todo va bien y el tiempo nos acompaña, viajamos a Marambio. Preferiría que se demorara un poco más todavía, pero no tan cerca del 6 como para ponerme nervioso.
No rechazar una idea que uno tuvo sino dejarla en el tintero, puede ser una cuestión para pensar. Por qué?, pues es una cuestión que anda dando vueltas y no cae. Todavía no encuentro el hilo del asunto. A nivel profesional la cosa está más clara, pero sólo en función de cosas para hacer. Todavía queda la otra cuestión que es el objetivo final. Final que no es final sino que detrás siempre hay otra cosa. Que manera de dar vueltas.
Tengo que escribirlo aunque de solo pensarlo me embola. Una vez llegado a Ushuaia tengo que hacer un balance, de lo hecho y por hacer. Y cuando me ponga a trabajar, sólo tengo que poder concentrarme un poco. Creo que hay mucho cambio aunque no suficiente. Cuando hablo de concentrarme me refiero a que en los momentos de laburo no vuele por razones “sentimentales”. Claro, dadas las circunstancias eso va a ser un poco difícil, pero en este momento, creo que cuenta más lo que se debe hacer en el MT que lo que pueda hacer para mi. No por eso necesito descuidar lo mio, pero debe primar el tema laburo y sobre todo, charlar profundamente con Hernán para poner en claro hacia dónde vamos y hacia dónde queremos ir. Creo que en ese aspecto podemos entendernos también con Alejandro. Me refiero a mi entendimiento con Hernán que creo absolutamente necesario para que lo que planeamos camine “ciento por ciento”.
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Etiquetas: antártida, geología, Jubany, twin otter
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